lunes, 12 de mayo de 2014

Varg Vikernes




El racismo no es el miedo al extranjero, el odio, o un complejo de inferioridad. Es una señal de salud espiritual y amor hacia sí mismo y su propia raza! 

El amar a la propia raza es como el amar a sus propios hijos, y en eso nada hay de enfermo. Hoy este amor es oprimido; el hombre ha llegado tan lejos ya que incluso lo llama "odio". 

En una cultura donde al amor se le llama odio y donde nuestra propia raza se vuelve inferior, ya que nosotros no somos el 'pueblo escogido de dios'; ¿qué otra cosa podemos esperar entonces mas que la degeneración y destrucción? 

     Extracto del libro, Vargsmal.

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